Siglo VI a.C hasta el siglo XV, (Edad antigua, edad media, renacimiento. Juan José Márquez Rodríguez.
La Edad Antigua se caracteriza por los siguientes hechos:
- La aparición de la escritura. Tal y como hemos adelantado, el nacimiento de la escritura marca el inicio de la Edad Antigua. Cada cultura desarrolla tipos de escritura particulares, como la egipcia, que representa objetos mediante símbolos, o la griega, que crea el primer alfabeto.
- Las predominancia de las religiones politeístas. En general, las religiones predominantes durante la Edad Antigua eran politeístas, veneraban a más de un dios.
- Las clases sociales hereditarias. La clase social no era flexible y se heredaba de padres a hijos. Generalmente, se hacía distinción entre monarquía, aristocracia, eruditos, artesanos y esclavos.
- Las primeras leyes. Para facilitar la convivencia en las grandes poblaciones, se elaboraron leyes y, de esa forma, nacieron los primeros códigos que aplicaban penas a determinadas conductas.
Esta escuela, que se funda en el S loiglo VI a.c. por Tales de Mileto y se caracteriza porque sustituye la explicación mitológica del mundo, por explicaciones racionales basadas en la observación y en la experiencia. Esto supone el nacimiento de la filosofía científica.
Características principales:
- Consideran que el Arjé o materia originaria solo puede ser una (materialismo monista).
- Creen que la materia originaria es un principio no físico causante del movimiento de todo lo que hay. Por ejemplo, para Tales de Mileto, el principio era el agua.
¿Qué fue la Edad Media (o Medievo)?
La Edad Media es una de las etapas o períodos históricos más prolongados, estudiados y conocidos, comprendido entre los siglos V y XV y el cual se sitúa entre la caída del Imperio romano de Occidente en el 476 y la llegada a América por parte de Cristóbal Colón en 1492.
Curiosamente, pese a ser tan conocido existen discrepancias respecto a cuando este tuvo fin, valorando algunos autores que la Edad Media termina con la caída del Imperio bizantino en 1453. Este período histórico es considerado en base a los eventos que acaecieron entre Europa, Asia y el el norte de África durante dicho período temporal, no existiendo como tal en América (en la que se consideran otras etapas históricas).
Se divide en Alta y Baja Edad Media, cada una con sus propias características si bien uno de los principales eventos que las separa es la aparición del feudalismo en el siglo IX.
Se trata de una época con grandes conflictos bélicos y en los que el mundo conocido se caracterizaba por una gran focalización en la fe, en la que prevaleció el sistema político de la monarquía autocrática y el feudalismo. A menudo es considerada una de las pocas etapas que han supuesto un retroceso o estancamiento del ser humano, a pesar de que también en esta etapa también existieron grandes avances y en ellos se configuró en gran medida la mentalidad y creencias básicas de la mayoría de los pueblos occidentales actuales.
La principal búsqueda de la filosofía medieval era la cohesión de las creencias heredadas de la filosofía clásica con los dogmas del cristianismo, aunque también hubo aportes muy importantes de las creencias judías e islámicas.
Temas de la filosofía medieval
Al intentar conciliar diferentes creencias religiosas con la filosofía, resultó natural que se intentara buscar respuestas a interrogantes como la naturaleza de Dios, la relación entre la fe y la razón, así como la compatibilidad entre el libre albedrío y la omnisciencia de la divinidad, entre otros temas, como la causalidad y los límites del conocimiento.
Sin embargo, para la filosofía medieval, fue complejo conciliar temas como la encarnación o la naturaleza de la trinidad, que son la base de la teología cristiana.
El problema de los universales
En la filosofía medieval, se heredó una visión aristotélica del problema de los universales, al plantearse que los universales (lo abstracto, el mundo de las ideas) existe, pero no separado de lo particular (lo concreto, las cosas, los individuos), lo que también fue conocido como “realismo moderado”.
Sin embargo, durante el período escolástico, la resolución de este problema volvió a la palestra con el nominalismo, que planteaba que los universales simplemente no existían.
Existencia de Dios
La mayor parte de la filosofía medieval estaba dedicada a demostrar la existencia de Dios como un ser, entidad o verdad suprema. Para ello, se recurrió a textos sagrados, a la lógica aristotélica y al argumento ontológico como principales métodos para hallar respuestas.
Principales características de la Edad Media
La Edad Media fue un período histórico con una serie de características que lo hicieron único en todos los aspectos. De entre todos ellos podemos destacar como algunos de los más relevantes los siguientes.
1. Teocentrismo: Dios como centro de todo
Sin duda alguna, si hay una característica clave de la Edad Media es la presencia de un marcado teocentrismo que servía como base para explicar el universo y a partir del cual se marcaba la mentalidad, las normas de convivencia e incluso las leyes de la época.
Todo el universo se entendía como consecuencia de la acción divina, encontrando como explicación fundamental de todo lo existente las escrituras sagradas de las distintas religiones (especialmente la Biblia y el Corán, así como en menor medida la Torá).
2. La religión como base fundamental de la sociedad

Profundamente vinculada con el punto anterior podemos encontrar el gran valor e importancia de la institución religiosa, la cual tenía un poder equiparable e incluso a menudo superior que la de los monarcas de los distintos países tanto a nivel formal como informal.
En Europa, la Iglesia Católica se transforma en la institución más poderosa y la única con un acceso generalizado a todos los ámbitos de la educación, por lo que su influencia en todos los estratos sociales también aumenta.
3. Organización política: monarquía y feudalismo
El sistema político por excelencia de la Edad Media es la monarquía, siendo el rey la figura de máxima autoridad de cada país y capaz de hacer cualquiera que fuese su voluntad.
Cobraba los tributos y organizaba la sociedad según su propio criterio, a menudo guiado o aconsejado por el resto de nobles y los altos cargos eclesiásticos. En este período algunos reyes se tornaron también emperadores al expandir sus reinos a múltiples territorios, como ocurrió con los imperios bizantino y otomano.
Principalmente a partir del siglo XI empezó a surgir una nueva forma de organización política: el feudalismo. Si bien se mantenía la figura del rey como supuesta máxima autoridad, este tenía múltiples vasallos en forma de señores feudales que regían sus tierras a su manera, en ocasiones gozando de mayor poder político e incluso militar que el propio monarca.
4. Las tres grandes clases sociales
La base de la sociedad y la clase en la que la mayoría de la población estaba incluida era la de los campesinos, cuya principal rol pasaba por la producción de alimentos y que por lo general no tenían acceso a la educación ni expectativas de cambiar su posición. Por debajo de ellos únicamente estaban los esclavos, considerados meras propiedades carentes de ningún derecho.
La nobleza y el clero eran los estamentos privilegiados, gozando de unos derechos que eran negados a los campesinos y beneficiándose de éstos, los cuáles les servían. Los primeros apenas trabajaban, limitando a menudo su actuación a la participación y liderazgo del ejército y de la organización de sus tierras y ocupando las principales posiciones de poder. Los clérigos también tenían acceso a posiciones de poder, y sus tareas se vinculaban principalmente a la oración, el estudio y la enseñanza.
Con el paso del tiempo también empezarían a trabajar la tierra, a partir de la regla de San Benito.
5. La educación
La educación durante la Edad Media estaba muy limitada, siendo un privilegio reservado a nobles y especialmente al estamento eclesiástico. Era este último estamento el que se encargaba de la educación, y las materias impartidas estaban limitadas a las lenguas, la teología, el derecho o la medicina.
Se alentaba al estudio de los clásicos y al seguimiento estricto de lo ya establecido, no esperándose innovaciones y circunscubriéndose a los dogmas de la Iglesia. Todas estas materias se estudiaban de forma memorística, con muy pocos ajustes a las necesidades educativas de los menores con necesidades especiales. También aparecen las primeras universidades.
6. Concepciones del ser humano
Otra característica destacable de la Edad Media es la existencia de grandes cambios en la manera de considerar la naturaleza del ser humano.
Una de las más conocidas y relevantes es el dualismo, en el que se consideraba que el ser humano está conformado por cuerpo (vinculado a lo temporal, a la decadencia y al pecado) y el alma (en la que se hallaban las virtudes, nuestra parte inmortal y moral y las principales características que hoy en día vinculados a la mente).
7. Avances técnicos y científicos limitados pero existentes
8. Cultura y arte
A lo largo de la Edad Media la cultura y las artes fueron evolucionando. Pintura, escultura, arquitectura, literatura o música vieron diferentes corrientes y estilos artísticos, como el románico y el gótico en la Baja Edad Media.
9. Aparece la burguesía
Un hito de gran relevancia dentro de la Edad Media lo encontramos en el surgimiento de la que acabaría siendo considerada la cuarta clase social, la burguesía, parte de los no privilegiados pero que cada vez fue obteniendo mayor poder debido a la cada vez mayor acumulación de riquezas y prestigio hasta tornarse la clase social predominante: la burguesía.
Esta clase social podía llegar incluso a cambiar de clase y a conseguir títulos nobiliarios.
10. Las guerras por religión, la Inquisición y las persecuciones religiosas
¿Qué es el Renacimiento?
El Renacimiento fue un amplio e importante movimiento cultural producido en Europa en los siglos XV y XVII. Sirvió de transición entre el Medioevo y la Edad Moderna, trayendo consigo una profunda renovación del pensamiento, las artes y las ciencias.
El Renacimiento se caracterizó por el retorno a las raíces grecolatinas clásicas de Occidente, lo cual significó una revalorización de sus mitos, sus discursos y su filosofía, luego de siglos de pensamiento dogmático religioso.
Su nombre le fue otorgado en el siglo XIX, por el historiador francés Jules Michelet (1798-1874) en 1855, rescatando el término que usó por primera vez el escritor y arquitecto italiano Giorgio Vasari (1511-1574).
El Renacimiento no fue un movimiento homogéneo, ni unitario, desde el punto de vista cronológico o geográfico. De hecho, surgió de manera desordenada en Europa y se transmitió luego a las recientes colonias europeas en América.
Características del Renacimiento
A grandes rasgos, el Renacimiento se caracterizó por:
- El “retorno a la Antigüedad”, o sea, la recuperación de la tradición filosófica, artística y política de la Grecia y la Roma clásicas, que durante siglos el cristianismo había tenido por pagana.
- El rechazo al dogmatismo cristiano y el inicio de una nueva relación con la naturaleza, mediada por la ciencia. Esto a la larga condujo al nacimiento del humanismo, que reemplazó a la fe por la razón como valor supremo, y en lugar de Dios puso al ser humano como centro del universo.
- Las artes fueron patrocinadas por las altas clases sociales (ya no sólo por la Iglesia) a través del mecenazgo. Esto financió una importante cantidad de artistas de la época, y les permitió incursionar en obras de arte de temática no religiosa o no cristiana.
- Se promovieron y realizaron nuevos descubrimientos científicos, nuevos proyectos de medición y nuevas deducciones, entre las que destaca la sustitución del modelo geocéntrico del universo (aristotélico) por el heliocéntrico (copernicano).

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